En el trabajo y el amor todo berrinche se vale


Aquellos que son padres, y en especial de niñas, sabrán de primera mano todo lo que se puede obtener con un buen berrinche, pero ¿alguna vez has probado los beneficios de hacer un berrinche en plena etapa de adulto? Es cierto, a nadie nos gusta ser víctima de uno, pero debemos reconocer lo fácil que cedemos cuando estamos en medio de la mezcla de chantaje emocional, alteraciones y, ocasionalmente, lágrimas que componen el famoso berrinche.

Imaginemos nuestra vida en otro plano, y por un momento transformémonos en esa princesita de la casa, quien con tan solo 6 años, logra hacer que su padre le compre esa muñeca recién salida al mercado que por tener un mechoncito de pelo distinto a las otras se hace merecedora de un precio dos veces mayor que las demás. El papá, probablemente, no encuentre la lógica de mal gastar su dinero en un pinche pedazo de plástico que su hija usará una semana y luego ni volteará a ver, se negará al prinicipio y argumentará todas las posibles objeciones, se hará el difícil hasta el día que su hija decida hacerle un espectacular berrinche de las siguientes características:

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1. La típica carita de cuchara. El primer y más importante detonante en toda comunicación personal es el lenguaje corporal. Solo con nuestro cuerpo, y sin necesidad de abrir la boca, podemos delatar nuestro verdadero sentir ante una situación. Se los pongo así, nadie nos creerá que la fiesta está alegre si mientras lo decimos se nos escapa un bostezo, ni menos que estamos enojados cuando sonreimos como descabezada en concurso de belleza.

2. Hablar/reclamar/maldecir/argumentar sin parar ni dar chance a que otro (a) abra el pico. Éso, mis queridos amigos, es pieza clave en el proceso de un berrinche, pues es la espada que pone al tomador de la decisión contra la pared y no le da tiempo a su cerebro de pensar en mejores soluciones que darte la razón. Sí, somos seres de instinto, y cuando nos encontramos amenazados simplemente actuamos para salir de la situación sin pensar en la mejor solución.

3. Hacerse la víctima. Después de demostrar tu enojo, y cuidado de haber soltado una que otra maldición, es importante dar un toque de humildad a nuestro reclamo y de paso, si la situación lo amerita, una que otra lágrima no está de más. Este paso es lo que convierte un enojo, descrito en los pasos uno y dos, en un berrinche: El Chantaje. No hay mayor arte que el chantaje emocional, y si es bien ejecutado pasa a ser percibido como debilidad, humildad, sensibilidad… El arte del engaño. Nadie se molesta con una persona que llora, nadie regaña a aquel que pone ojitos de venado alumbrado. A como he dicho anteriormente, no hace daño hacerse el tonto al estilo rubia natural.

4. El toque final: Una gran salida. Después del enojo y el chantaje todo puede venirse abajo si no hacemos uso de nuestros dotes teatrales para dar la estocada final al tomador de la decisión: una salida impresionante. Ese momento en el que hemos descargado nuestra ira, sofocando la mente de nuestra víctima y luego de haber obtenido su compresión gracias a las lágrimas de cocodrilo, solo resta darle un momento a solas para que su mente se encienda un segundo con sentimiento de culpa y confirme lo que estamos pidiendo. Esa salida equivale al correr despavorido de una niña hacia su cuarto o al tirar de puerta de un adolescente cuando se molesta.

Pero no todo en la vida es chantaje, para recibir tenemos que dar también. Y no esperemos siempre ganar a base de chantajes si no creamos primero una relación de amistad y confianza con el tomador de la decisión. Así como las niñas corren a los brazos de su papá cuando lo ven o como el oficinista prepara de urgencia ese reporte que le pide el jefe cuando sus superiores lo están presionando. Con esos detalles aseguramos una buena relación y puntos a nuestro favor cuando necesitemos de algo.

Y en el párrafo anterior hablo de los jóvenes profesionales, por que aunque haya ocupado el ejemplo de la princesa de la casa, esta entrada no va dirigida al público infantil. Lo interesante es analizar el fenómeno del berrinche y hacer uso correcto del mismo en nuestra vida laboral. Si, ¿Acaso nunca has tenido que acudir a tus jefes por que alguien más está ignorando tus solcitudes para avanzar en algún proyecto? ¿Nunca has tenido problemas de apoyo entre áreas que requieran un fuerte llamado de atención para que las cosas funcionen? ¿Llevás atrasado el cumplimiento de un proyecto y eres tú el que recibe ese llamado de atención? Esos momentos tan comunes en nuestra vida profesional son los que ameritan un buen berrinche para salir bien librado.

Prueba poner en práctica estos pasos, puedes probar con tu pareja, familia, amigos.. quien quieras antes de experimentarlo en tu trabajo. Igual, si no lo haces tú, otros seguirán haciéndotelo a ti. Al menos intenta, que por eso tienes permiso para fallar.
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5 comentarios en “En el trabajo y el amor todo berrinche se vale

  1. En lo personal, entiendo muchos puntos del post, pero no logro asociar el berrinche laboral, es decir al final en la conclusión meramente se encierra en que tan eficientes somos en nuestro ambiente laboral, por tanto si soy eficiente no necesariamente estaría haciendo un berrinche pues tengo las bases suficientes para argumentar un problema real o lo que sea que esté pasando. Y un berrinche funciona porque hay afinidad emocional en un niño, siempre le funcionará porque lo quieren sin importar que sea un mal hijo por decirlo de alguna manera. En cambio si lo trasladamos al ambiente laborar en mi punto de vista alguien que hace berrinche es aquel trabajador ineficiente que se lava las manos y generalmente si su berriche funciona es a corto plazo pues a la larga las cosas nunca terminan bien para ese tipo de personas. Por lo tanto no logro asociar la conclusión final a la Analogía del berrinche, pues al igual que un hijo bien portado y un trabajador eficiente estos dos jamás harán un berrinche.

    • ¡Gracias por tu comentario! La intención honestamente es reflejar que un trabajador eficiente puede verse rodeado por un entorno ineficiente en el cual algunas veces es necesario armar un buen berrinche para que todo se solucione. Creeme que los casos pueden darse. Retomando la analogía de los niños un hijo no siempre hace berrinche por mal portado, muchas los padres no están capacitados para asumir una situación, no creas siempre que los mayores tienen la razón. La rebeldía no es mala si asumimos que hay permiso para fallar. ¡Gracias de nuevo por tomarte el tiempo de escribir!

  2. Interesante, gracias por compartir aunque tambien creo que el berrinche laboral es una estrategia de debiles para acomodar sus sentimientos a su situacion. Creo que seria mas importante buscar una forma mas efectiva de ganarse la vida.

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