No todas las bujías encienden


Las películas y los dibujos animados casi siempre nos han mostrado a este genio loco con cabello divertido, el inventor del momento, quien trabajando solo en su laboratorio tiene las mejores ideas y produce los mejores inventos: esos aparatos tipo los que utilizaría Batman o el Inspector Gadget para resolver una de sus misiones.

La verdad es que el cómo surgen las nuevas ideas, los inventos y las innovaciones es una realidad completamente distinta. Son muy pocas personas a lo largo de la historia, si es que hay alguna, de quienes se puede afirmar hayan tenido un momento eureka muy a lo Arquímedes, quien cuentan que tomando un baño descubrió una solución para medir el volumen de cuerpos irregulares -y seguramente él llego a esa conclusión después de probar muchas otras posibilidades; porque la mayoría de las buenas ideas no surgen como por arte de magia en nuestra mente, sino que además de ser el resultado de un proceso cognitivo, del cual generalmente no nos damos cuenta, también son el resultado de un conciente esfuerzo de mejora continua.

“No hay ninguna buena idea que no se pueda mejorar” Michael Eisner.

Eso del científico loco es simplemente un mito. Las ideas se construyen. Así como se tiene la mala percepción de que los artistas hacen una obra de arte en una sola sentada gracias a la inspiración de su musa, así tal cual estamos nosotros de errados al creer que una buena idea surge esporádicamente y que no necesita refinamiento. Cuenta la historia que Picasso le rogaba a sus musas que lo pasaran visitando siempre y cuando él estuviera en su taller y trabajando. Porque a pesar de los paradigmas establecidos, el arte tiene mucho de rutina, mucho de hábito y mucho de dedicación impuesta por uno mismo.

Una idea debe cuidarse y tratarse como una semilla recién sembrada: con atención, estima y riego diario para asegurar que produzca fruto. Solo así esta idea se puede convertir en una buena idea, luego en un prototipo y, finalmente, en una innovación. El desarrollo de una idea se da a través de un ciclo de mejora –de prueba, error y ajuste– donde se deben de quitar todas las mudas para dejar esa “solución elegante“, simple y eficiente que llena una necesidad real.

Inventar es crear algo nuevo: es tomar una idea y hacerla realidad. Pero, ¿este invento está aprovechando alguna oportunidad? ¿está supliendo una necesidad? ¿existe demanda por él o es simplemente algo ingenioso digno del primer premio en una feria científica escolar? Innovar va más allá de inventar. Innovar es tomar esas invenciones y transformarlas de tal manera que generen un valor al usuario. Una condición necesaria para que una idea o un invento sobreviva y se convierta en una innovación es que, después de diversas pruebas de uso, ésta sea percibida como una necesidad.

Eso sí. Es un hecho que la mayoría de las grandes innovaciones, famosos nuevos productos y servicios, comenzaron como una idea loca, una idea que quizá nadie quiso escuchar y no le dio la oportunidad. Puede ser que 99 de 100 sean consideradas ideas locas y no lleguen a ser un éxito -no todas las bujías encienden-, pero quizá la última, esa número 100, sea la ganadora. Como decía Linus Pauling, la mejor manera de tener una buena idea es tener muchas ideas.

Innovación no es lo mismo que invención. Sin embargo, para innovar se necesitan todos esos inventos y todas esas ideas locas que vos y yo tenemos. ¡Si! Vos podés ser un innovador. No dejés que tus ideas se escapen y trabajá en ellas. Una buena idea se construye. Compartí tu idea, buscá retroalimentación, mejorala y mejorala otra vez. Hacé que ésto se vuelva un hábito y convertí tu idea no en un invento, sino en innovación.

Recordá que para que una idea sea una innovación hacen falta al menos tres cosas:

  1. Que la idea sea una buena idea: trabajá la idea, compartila, buscá retroalimentación y mejorala.
  2. Que esa idea se haya implementado: si la idea queda solo en tu cabeza, no hay manera de que trabaje.
  3. Que llene eficiente y eficazmente una necesidad que los clientes valoran (ésta es la diferencia entre invento e innovación): muchas personas tienen buenas ideas y las implementan, pero nadie las quiere comprar o utilizar, porque simplemente no están hechas pensando en el cliente; por eso la importancia de probar, ajustar y volver a probar.

No perdás la oportunidad de crear algo nuevo, de hacer un cambio, de innovar. Puede ser que tu primera idea falle, no te desanimés, tenés permiso para fallar.

4 comentarios en “No todas las bujías encienden

  1. Como siempre, súper interesante tu entrada Rebeca.
    Concuerdo con vos, todo proceso, producto o servicio nace de una idea, como respuesta de una necesidad. Esta “idea loca”, debe crecer y evolucionar, pasar de un periodo de pruebas (de SUMA importancia) a su concretización.
    Necesitamos tener todas esas ideas para mejorar cada aspecto de nuestra vida (laboral, personal, ect.), no tengamos miedo y dejemos volar la imaginación!.

    Cristiana.

    • ¡Muchas gracias por tu comentario Cristiana! Así es, es dejar nuestra zona de confort e intentar algo nuevo, que puede ser un éxito! Muchos saludos!

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