Y llegó la hora del sex tape


¿Quién dijo que el escándalo es un pecado? El pecado es no saber hacer bien uno. No es lo mismo chisme que cuecho, así como tampoco escándalo debe ser igual a inmoralidad. ¡Pero bien que nos gusta chismear! Ni como negarlo, pues entraste acá buscando un video muuuuuy pero muy especial.

 
La lógica básica del éxito de todo producto es el posicionamiento en la mente de los consumidores, muchas veces lo escuchamos mencionar como Top of Mind. Esa es la meta de todo publicista, que su marca (producto, servicio, empresa o persona) se encuentre en los niveles más cercanos de la memoria del público y sea parte de sus pensamientos más comunes y recientes. El problema es cuando ese posicionamiento se paga a punta de moral.
 
Si, todos amamos el cuecho, y si fuera una enfermedad mortal habría acabado con la raza humana en cuestión de horas, a niveles de reproducción que ni las ETS han logrado. Eso me pone a pensar… En 2012, más de 2.3 millones de personas fueron diagnosticadas con VIH* y en dos días la selfie del siglo, que tomó Ellen en los Academy Awards, llegó a más de 3 millones de retweets y miles de millones de impresiones en medios a nivel mundial. Ojo, favor no tomen con ojos de desprecio mi comparación, pero el punto es que el chisme se propaga más rápido que las enfermedades más contagiosas, cuidado y circula más rápido que la misma luz. Todos queríamos ver a Brangelina posar.
 
Eso ni siquiera es un escándalo; es una idea llena de creatividad que busca despertar curiosidad e interés al punto de lograr una acción viral y, aunque ese sea tema de otra entrada, el punto focal en mis líneas pasadas debe estar en que una acción viral y llamativa puede llevar una pizca de sana controversia sin llegar a rozar la línea de la inmoralidad.
 
Como en muchos otros casos hay dos opciones, una que involucra toneladas de dinero y compras de pautas en medios para que la gente duerma y sueñe con tu marca, u otra que involucra despertar interés en la gente… Algo así como un escándalo, crear controversia y caer en boca de toda la humanidad. Esa segunda opción puede ser igual o más exitosa que la primera gastanto menos dinero pero pagando un precio alto si hablamos de dignidad.
 
How-to-Get-Your-Lead-Nurturing-Prospects-to-Talk-to-You
 
“Que hablen bien o mal pero que hablen.”
 
Dejemos a un lado los productos tangibles y hablemos de marcas personales. Tú, la estrella… El rockstar de tu mundo. ¿Por qué la insaciable sed de atención? -Y lo critica alguien que en su entrada anterior dio tips para hacer el berrinche de tu vida– no hay momento en que sea más evidente la carencia de talento y personalidad en un personaje público que aquel en que recopilas su historia y solo está rodeada de escándalos. Estar en pleno spotlight no tiene nada de malo, pero si cuando ese es tu eterno lugar en la vida.
 
¿El fin justifica los medios?
 
Si la pretensión es lograr fama y riqueza, podría ser, pero a precio de un legado vacío y una vida que no conoce dignidad. Un sex tape, besarte con otro hombre o mujer, salir drogado en público… Deténganme por favor cuando alguien descubra el beneficio de estas prácticas. Pero son meros momentos de atención que con el tiempo desaparecen y te consiguen un lugar en el reparto del olvido.
 
Mi sana recomendación es que la controversia alimenta carreras y mantiene vivo el interés de la gente, pero el escándalo al final te cuesta más que la recompensa. No es lo mismo crear controversia al emitir una firme opinión como ser humano en contra de los abusos del poder y las constantes humillaciones a las que se someten a pueblos en todo el mundo, que vender tu alma al diablo y llevarle un partido de basket a un dictador mientras usas tacones que deslucen tu manzana de Adán.
 
En guerra avisada no muere soldado, y si bien es cierto que no hay descubrimiento sin experimentación, ni experimentación sin error, dicen que no hay mayor tonto que el que se va en un hueco cuando hay un gran rótulo de precaución delante. Esta vez nos los invito a equivocarse, sino alentar a futuros publicistas a enfocarse en los atributos del producto y no en su esencia morbosa; a los consumidores a disfrutar del talento y no del escándalo; y a los personajes públicos a conocer sobre la moderación. Si alguien no lo llega a tomar en cuenta, pues mucha suerte, pero ya tenemos suficiente en el mundo con una Paris y una Miley… y en Nicaragua basta y sobra con un Varper.
 
*http://www.amfar.org/about-hiv-and-aids/facts-and-stats/statistics–worldwide/
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