La innovación como disciplina


Decía Heráclito de Éfeso que nadie se baña en el mismo río dos veces porque todo cambia, tanto en el río como en el que se baña. Yo concuerdo con él. Lo vemos día a día: amanece y tenemos una nueva arruga (ohhh no!); nuestro teléfono ya ha actualizado varias aplicaciones sin que nos demos cuenta; entramos a Facebook y hay cambios en el diseño; hay un nuevo presidente en algún lado del mundo; empresas quiebran y otras nacen; y así…

Para las empresas, estos cambios continuos en las tecnologías, los mercados, las industrias, hasta en las costumbres y gustos de los clientes, representan grandes retos que necesitan ser superados con agilidad y astucia. Si una empresa quiere ser exitosa a largo plazo, ya no es suficiente con tener un producto estrella o el mejor servicio o la mejor reputación. Hoy se lanza un producto pionero y al siguiente mes ya hay 10 compañías o más produciendo y vendiendo el mismo producto.  Los servicios, productos y hasta los procesos no tardan en ser copiados. Además, la tecnología está avanzando a gigantescos pasos que hoy se crean más herramientas de las que podemos utilizar o conocer. Tenemos que llamar a nuestro hermanito de 10 años para que nos ayude a usar una nueva aplicación y nos enseñe lo que está ‘trending’.

Es por esta razón, que si hay alguna competencia que las organizaciones, y también nosotros como individuos, debemos desarrollar es la capacidad de innovar. La innovación se ha vuelto una de esas palabras de moda en el mundo de los negocios, pero…

¿Se está tomando con la seriedad necesaria?

He notado que sucede un fenómeno: hay una confusión entre creatividad e innovación. Demasiadas personas creen que innovación se trata solamente de lluvia de ideas. Eso no es innovar. Tener ideas es la capacidad de ser creativo. Innovar, es tomar una idea, implementarla y transformarla de manera tal que genere un valor a los interesados. Pero para las organizaciones, la innovación más allá. La innovación debe convertirse en una disciplina, que se puede y debe gestionar como cualquier otra función del negocio: así como se administran las finanzas, el capital humano, la producción, etc., así también debe administrarse la innovación.

Puede ser que empresas que no tienen una estrategia de innovación o no practican la innovación formalmente, hayan producido innovaciones increíbles y hayan estado a la vanguardia en cierto momento en su historia. Pero generalmente, éstos son casos esporádicos, ocurrencias aisladas. Una empresa que quiere ser exitosa no puede darse el lujo de tener innovaciones eventuales, esperando ese momento eureka que mencionaba en mi post anterior. Las empresas deben de sistematizar la innovación: crear los sistemas, los  procesos, las herramientas y la cultura necesaria para poder tener un flujo de ideas continuo y transformarlas en realidades tangibles que generen valor. De lo contrario, puede ocurrir lo que le pasó a Kodak o a Blockbuster. Estas dos compañías fallaron en adaptarse a los cambios del mercado. No fueron capaces de analizar las tendencias y seguir el ritmo. Kodak era excelente en fotografía análoga. Blockbuster era la cadena más grande en servicios de renta de videojuegos y películas en Estados Unidos. Hoy son solamente nombres utilizados en casos de estudio. Kodak no pudo, o mejor dicho, no quiso hacer el salto al mundo digital; y Blockbuster tardó en darse cuenta que el internet se iba a convertir en el canal principal (y el único, dentro de poco) para disfrutar de películas, series y videojuegos.

Las empresas deben de poder adaptarse e reinventarse lo más rápidamente. Algunos opinan que las empresas grandes, sólidas y con años de experiencia no pueden innovar -o se les hace muy difícil-, y que la innovación solamente se da en Start-Ups (en esas empresas neonatas). Eso no es más que un mito. Las compañías establecidas pueden renovarse a través de la creación de productos, servicios, procesos, modelos de negocio, etc., que rompen con sus esquemas tradicionales sin necesidad de destruir o amenazar su negocio principal.

¿Cómo?

Asegurándose de convertirse en la empresa número uno en explotar y también la número uno en explorar.

  • Explotar: se trata de asegurar la mejora continua de los procesos, productos/servicios y negocios actuales. Es sacarle el mayor provecho al presente para operar de la manera más eficiente y entregar el mayor valor a sus clientes. Por ejemplo, una empresa productora de vehículos siempre debería estar pendiente de mejorar sus modelos vigentes y encontrar la manera de ajustar el diseño del motor -por decir algo- para aumentar la potencia o la eficiencia en el uso del combustible. Es lógico pensar que las empresas exitosas dominan muy bien esta tarea.
  • Explorar: sondear el futuro. Esta es la nueva capacidad que las empresas deben desarrollar. Explorar se trata de observar, investigar, analizar la información, hacer supuestos sobre el futuro y probar distintas maneras para aprovechar esos cambios supuestos. Es experimentar con lo nuevo y desarrollar propuestas de valor que vayan de la mano con las tendencias establecidas y, principalmente, con las tendencias incipientes. Retomando el ejemplo de la empresa productora de vehículos, para que esta empresa se mantenga en el negocio, necesita no solamente mejorar sus modelos actuales, sino investigar las nuevas tecnologías, las tendencias nacientes y los cambios en las preferencias de los consumidores para hacer propuestas que se acoplen a estos cambios e incluso, que sean las pioneras en el mercado. La introducción de vehículos híbridos es un claro ejemplo de cómo una empresa productora de vehículos asoció la tendencia de “conservar el verde”, más el aumento en los precios del combustible con la nueva tecnología para brindar una solución que cambió la industria automotriz a como la conocíamos. Ahora producir vehículos híbridos ya no es un cambio radical, sino que ese cambio se volvió la norma. Pero este proceso debe seguir. Esta empresa debe seguir en la búsqueda del nuevo vehículo que va a desplazar a los híbridos y se convertirá en la nueva norma. Buscar esos nuevos productos que rompan con lo viejo debe ser una tarea continua, y aquí es donde la innovación se vuelve una disciplina necesaria.

O’Reilly y Tushman, en su artículo del 2004 para HBR (Harvard Business Review), presentan un resumen de los distintos enfoques que tienen estas dos estrategias:

 

Explotar

Explorar

Estrategia

Costo, lucro

Innovación, crecimiento

Tareas críticas

Operaciones, eficiencia, innovación incremental

Adaptabilidad, nuevos productos, innovaciones radicales, innovaciones disruptivas

Competencias

Operacionales

Emprendimiento

Estructura

Formal, mecánica

Capaz de ajustarse, flexible

Controles, reconocimiento

Margen, productividad

Crecimiento, hitos

Cultura

Eficiencia, bajo riesgo, calidad, clientes

Tomar riesgos, velocidad, flexibilidad, experimentación

Rol del líder

Gerente, autoritario, de arriba hacia abajo

Líder emprendedor, visionario, inspirador, involucrado

Cómo iniciar ese camino hacia la exploración y sistematizar la innovación en una organización será tema de futuros posts. Por el momento, quisiera dejarlos con esa espina del cambio y sed de mejora e innovación continua. No seamos la causa del próximo Blockbuster. Todos sus comentarios y preguntas son bienvenidas 😉

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7 comentarios en “La innovación como disciplina

  1. Muy buen post. Definitvamente muchas personas confunden creatividad con innovación y por eso a veces restan mérito a la importancia de culturas sobre innovación en compañías cuando no se ven resultados tangibles, no van a ocurrir si solo se fomentan ideas pero nunca se da el salto a la ejecución.

    Diste en el clavo con los ejemplos de Kodak y Blockbuster, eran los amos y señores de mercados que no hace mucho eran radicalmente distintos, lo que demuestra que cualquier cosa puede cambiar. De verdad me pareció una lectura bastante entretenida.

    • Muchas gracias Antonio por tu comentario. Así es, muchos restan importancia porque se quedan solamente con la ‘creación de ideas’ y no siguen el proceso completo de la innovación formalizada. A como vos decís, uno de los aspectos principales para iniciar ese cambio es crear la cultura correcta dentro de la organización.

  2. Excelente Post Rebecca. Me llamo la atencion mucho este comentario ” Si una empresa quiere ser exitosa a largo plazo, ya no es suficiente con tener un producto estrella o el mejor servicio o la mejor reputación.” Es aca donde la innovacion se vuelve un pilar importantisimo para los negocios, especialmente cuando nuestros clientes mas y mas estan buscando experiencias unicas, personalizadas y completas al momento de adquirir nuestros productos o servicios.

    Segun ” The Transformation of Business ” por M.S. Krishnan los negocios ahora se enfocan en
    1. Centralidad del Individuo
    2. Accesos a recursos mas que a la propiedad de estos.
    Para llegar a esta transformacion la innovacion en ellos es de vital importancia.

    Felicidades Rebecca, segui con esta iniciativa.

  3. Hola Rebecca,

    Excelente post.

    Para mi la innovación es más sobre la perspectiva y la actitud que de procesos. Me ha tocado consultar y trabajar con empresas que tienen todos los procesos implementados para innovar, pero la perspectiva y actitud esta ausente. Algunas lo reconocen, otras no.

    La mayoria de las veces por anclarse en sistemas y procesos las personas se convierten en zombies, y dejan de pensar en que quizas esos mismos procesos les va a afectar.

    La verdad es que el factor humano se tiene que tomar siempre en cuenta, la gente se aburre y se desconecta si no se les da un “por que” que constantemente los este retando.

    Lo chistoso es que las mismas empresas innovadoras que siempre se salen en listas de emular lo dudo que tengan un sistema del cual dependan, mas que eso tiene la mentalidad y ambicion de cambiar el mundo y no convertirse en un Kodak y Blockbuster.

    Saludos,

    Jorge

    • Gracias Jorge por tu comentario.
      Tenés razón cuando decís que la innovación depende de la perspectiva y actitud. Estoy completamente de acuerdo. Pero yo creo que el proceso y esa perspectiva y actitud van de la mano y ambos deben evolucionar juntos.
      Puede darse el caso, y se da, que una empresa tenga todos los procesos y la estructura organizacional necesaria para innovar, pero no está la pasión en la gente, no existe ese sentido de urgencia para innovar y entonces, no pasa nada. No hay movimiento. No hay cambio. No hay innovación.
      Está el otro caso, donde un empresa puede no tener ningún proceso pero si son innovadoras, porque tienen ese espíritu en la gente (al menos, en algunas personas) y se da el cambio. Lo que pasa en estos casos, es que puede darse ese fenómeno de la innovación fortuita (serendipity effect) que no es sostenible. O que muchas buenas propuestas se pierdan porque no hay cómo establecer prioridades o no hay normas para la creación de prototipos y la validación de resultados, desarrollo de la idea, etc… entonces las personas no saben qué hacer y la propuesta muere.
      El mundo ideal sería que todos tuviéramos esas ganas de hacer nuevas cosas, de cambiar el mundo. Creo yo que en la realidad que vivimos, crear la cultura adecuada para innovar junto con los procesos y herramientas correctos, pueden dar resultados mucho mejores que solamente tener una parte de la ecuación.

      Gracias por tu comentario! Siempre es bueno debatir puntos de vista o diferentes prácticas. Muchos saludos!

      • Hola Rebeca,

        De acuerdo. Y es buena intencion, y creo que para la gran mayoria de las empresas es una buena propuesta a la que se pueden alinear.

        En la minoria estan las empresas que parecen que no tienen procesos, para mi esas son las interesantes por que tiene el espiritu innovador.

        Igual, por mi parte, siempre he seguido la linea del “Controlled Chaos”. Pero siempre empezando por chaos, no por los procesos. En las empresas grandes el chaos (pasion) es el enemigo, y me da risa porque siempre quieren establecer procesos antes de empezar a jugar y probar. Es predecible…

        Esto esta alineado a lo que comentas: En lo que una empresa establecida establece un nuevo proceso, un startup lanza un producto.

        Es ahi donde para mi esta el dilema de sistematizar la imaginacion.

        Saludos,

        Jorge

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