Empresa de Padre a Hijo.


El gran dilema de los padres… y de los hijos. La situación ideal para una familia que ha construído un imperio sería que los hijos y los nietos sientan la misma pasión por el negocio familiar que los padres. Siendo honestos, esta situación, como toda situación ideal, no es tan fácil de alcanzar. Los grandes imperios difícilmente se han construído en una sola generación. La vida productiva es corta y no siempre hay suficiente tiempo. Para llevar empresas a grandes empresas se requiere de un relevo y para ésto quién mejor que nuestros hijos, lo más preciado y confiable que existe; pero ¿Por derecho les corresponde la obligación? o ¿Pueden intentar formularse su propio futuro con otro emprendimiento? ¿Cómo creen que perjudica este potencial de riquezas a la sociedad si llegase a desaparecer?

Mis sueños, tus sueños, NUESTROS SUEÑOS.

Sin concentrarnos mucho en los sueños, metas y/o anhelos, éstos son tan misteriosos como la vida misma. Sin importar el medio, los recursos, el tipo de educación, el estilo de vida… bueno, nada es garantía para que sintamos pasión por algo de la misma manera que los demás, incluso que nuestros propios hermanos; simplemente hay cosas que nos llaman más la atención y hace que pensemos en ello casi todos los días de nuestra vida. La probabilidad de compartir un mismo sueño es tan difícil que lo hace cuasi imposible.Tal vez recordamos a Christopher Garner Jr. (sí, el hijo de Christopher Garner de “En búsqueda de la Felicidad”), el niño que logró cautivarnos por su ingenuidad durante la época de sobrevivencia junto a su padre para alcanzar el sueño de trabajar en la bolsa de valores de NYC. Este niño, ahora adulto, evidentemente trabaja para su padre en un proyecto un poco más alternativo pero de idea original de su padre. Para muchos sería un desperdicio no aprovechar un recurso tan grande, para otros una limitante para autorealizarse y para muchos otros sólo cuestión de inercia o de continuar con el legado ante la sociedad.

GARDNER JR

Estadísticamente hablando… La tasa de mortalidad a nivel mundial de las empresas familiares es del 70 por ciento de la primera a la segunda generación y del 90 por ciento, de la primera a la tercera generación. En otras palabras, nueve de cada diez empresas no sobreviven a la segunda generación… los factores son muchos.

Irónicamente hablando… frecuentemente pensamos qué podríamos hacer si tenemos el capital, los recursos, los contactos y la experiencia de una empresa con trayectoria; un espacio donde podríamos emprender nuestros proyectos e ideas de cambio; sin embargo, una vez que se tienen puede que no sean tan llamativos. Este es otro factor que debemos de tomar en cuenta en el tema… la oportunidad que se puede desvanecer.

Socialmente hablando… un país o comunidad deja de ser pobre al crear riquezas. El hecho que desaparezcan empresas causa estragos en la economía familiar y por ende en la economía país. Saltará a nuestra mente la idea de lograr combinar ambos: el sueño de tu padre con tu sueño, como es el siguiente caso de una “mezcla casi perfecta”.

A mediados del año pasado escuché la charla magistral de Vivian Pellas, hija del empresario más importante y CEO del grupo económico más importante del país y uno de los más grandes en Centro America, ella enfatizó sobre sus sueños; ellos eran el estar detrás de cámaras, la danza, el medio artístico… pero también habló de su educación de primer mundo en manejo de negocios, del aprendizaje más grande que ha sido su padre y de la facilidad que tuvo para emprender uno de sus primeros grandes proyectos: El sacar de la quiebra a un canal de televisión nacional. Con este proyecto logró mezclar ambos mundos, apoyar la cultura nacional y manejar una empresa. Esta es una opción… y muy apeticible, es decir, logró realizarse y al mismo tiempo  contribuyó al negocio familiar.

…pero ¿Qué pasa cuando la empresa familiar no es tan grande como para diversificarse tanto o lograr contratar a un gerente de experiencia que la maneje?

Personalmente hablando… He tratado de buscar mis propias oportunidades, estudiar lo que en el momento creí que sería lo mejor, pero siempre he creído en la posibilidad de mejorar lo que ya han hecho mis padres. No creo que se deban descartar las opciones, espero que no sea tarde para retomar, pero sí he logrado confirmar a través de experiencias que ciertas cosas que te gustaban y añadían adrenalina a tu vida con el paso del tiempo no parecen tan atractivas; y que quizás lo que hoy no parece tan interesante después te puede garantizar una de las aventuras más excitantes de tu vida. Es por ello que la idea de seguir el legado está presente… pero hoy busco lo mío! El sentimiento de iniciar mi propio legado me alimenta dando sentido a mi vida.

En PERMISO PARA FALLAR compartimos la opinión que no existe verdad absoluta, que no hay aventura sin riesgo y que los sueños se persiguen pero… ¿Cuál es tu opinión sobre este dilema, continuar con la empresa familiar o buscar tu propio camino?

Un comentario en “Empresa de Padre a Hijo.

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