El poder de las conexiones


Todos tenemos capacidad creativa aunque no lo creamos. Estudios realizados con gemelos idénticos demuestran que al menos dos tercios de nuestras habilidades innovadoras se adquieren a través del aprendizaje, y mientras más las pongamos en práctica, mayor es la oportunidad de tener más y mejores ideas. Lo que significa, que los grandes innovadores no necesariamente nacen siendo innovadores, sino que se hacen a lo largo del camino gracias a la práctica de ciertos comportamientos y actividades.

En la serie “El talento de producir ideas” he dado algunos consejos -basados en su mayoría en el libro El ADN del Innovador– sobre cómo poner en práctica 4 habilidades fundamentales para despertar nuestra creatividad:

(1) cuestionar,

(2) observar,

(3) hacer networking y

(4) experimentar.

La práctica de estas actividades nos permiten descubrir un nuevo mundo y forman la base esencial que nuestra mente necesita para poder crear idea innovadoras.

Nuestra mente produce nuevas ideas al asociar unos conceptos con otros. A medida que vamos añadiendo conocimiento a nuestra mente, ésta realiza conexiones con la información previamente guardada, sea o no directamente relacionada a la pregunta, problema o idea en cuestión.

Si queremos ser capaces de producir nuevas ideas con mayor facilidad, esas cuatro actividades deben de volverse un hábito para que cada día nuestra mente capte nuevos conocimientos que permitan formar una base amplia de información y experiencias con las cuales se pueden realizar infinitas asociaciones o conexiones. Si practicamos la observación consciente de todo lo que pasa a nuestro alrededor, si buscamos nuevas interacciones con personas fuera de nuestra red social habitual, si salimos de nuestra zona de confort a buscar nuevas experiencias y a aprender cosas nuevas, y si nos acostumbramos a cuestionar todo, estamos dando los primeros pasos para convertirnos en los más creativos.

La habilidad más importante para producir ideas es el pensamiento asociativo, o simplemente, asociar. Esta habilidad aumenta al practicar las actividades antes descritas, y mientras más las practiquemos, mayor será nuestra capacidad para conectar ideas.

También podemos realizar ciertos ejercicios para ayudarnos a desarrollar eficazmente este talento:

1. Forzate a hacer nuevas asociaciones o a combinar cosas que generalmente no combinarías. Este es un ejercicio que podés practicar regularmente. Por ejemplo, podés designar un tiempo cada semana (de 10 a 15 minutos) y tomar un objeto, un artículo o un problema en particular y buscar las conexiones que ese objeto (artículo o problema) pueda tener con otro objeto, otro artículo u otro problema cero relacionado. Preguntate: ¿qué similitudes tienen A y B? ¿qué diferencias tienen? ¿pudieran trabajar juntos? ¿qué aspectos de A pudieran mejorar a B? ¿qué aspectos de B pudieran aplicarse a A?

El punto de este ejercicio es encontrar asociaciones aleatorias entre objetos/conceptos completamente diferentes.

2. Juego de roles: si tenés un problema o andás buscando ideas para un nuevo producto, servicio, etc., podés personificar a un ejecutivo de alguna empresa que admirés o que sea muy creativa e ingeniosa en sus soluciones. Incluso, podés crear fichas individuales con los nombres de estas empresas y sacar una ficha al azar. La compañía que la ficha indique será la compañía (o ejecutivo de esa compañía) cuyo rol deberás tomar. Preguntate: ¿qué haría Google para resolver este problema? ¿Qué haría Apple si estuviera en esta situación? ¿Qué haría X compañía para mejorar este servicio?

3. SCAMPER es un método para hacer lluvia de ideas. Cada letra indica una acción a realizar.

S = sustituir

C = combinar

A = adaptar

M = magnificar, minimizar

P = poner a otros usos

E = eliminar

R = reordenar

Utilizá cada una de estas posibles acciones para re-imaginarte el problema o oportunidad que estás trabajando. Este método es particularmente útil cuando lo que estamos buscando es re-diseñar un producto, servicio o proceso.

Por ejemplo: el problema en cuestión es diseñar una nueva silla. Utilicemos SCAMPER y preguntémonos: ¿qué otros materiales pueden sustituir los materiales generalmente utilizados? ¿qué colores podemos combinar? ¿qué materiales podemos combinar? ¿qué pasaría si adaptamos ruedas a la silla? ¿qué pasaría si eliminamos las patas de la silla? Etc…

Estos son ápenas unos cuantos ejercicios que nos pueden ayudar a iniciar nuestro camino a la creatividad.

Pero falta algo más.

Los grandes innovadores tienen un fuerte deseo de cambiar el status quo. Ellos practican estas actividades no por obligación sino por pasión, porque creen firmemente que todo puede mejorar y que los cambios son necesarios y que en sus manos está lograrlo.

Como decía Steve Jobs, los que están suficientemente locos para creer que pueden cambiar el mundo, son quienes lo hacen.

¿Qué vas a innovar hoy? Dejá tus comentarios aquí o escribinos en twitter a @RebecaRiveraB o @permisopafallar.

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