Lo políticamente correcto


En este proceso de compartir experiencias con otros nadie ha dicho que todo está aprendido, de hecho mientras más comparto más aprendo. Mientras más hablo de fallar y meter la pata… pues para bien es cuando más sucede. El aprendizaje de esta semana no fue ciencia nuclear, ni nada por el estilo que me lleve a ganar el Nobel, pero es algo tan básico y de sentido común que honestamente requiere cierto esfuerzo de mi parte para poder hacer lo políticamente correcto.

hypocrite

En muchas ocasiones y uno que otro post he reconocido que en la vida personal y laboral no somos islas solitarias en medio del océano, sino que somos más parecidos a pequeños países dentro de grandes continentes donde cada territorio cuenta con recursos distintos y la clave en el desarrollo común está en saber compartirlos y sacarles provechos unos a otros. Esto se asemeja bastante a la vida profesional, donde por muchos conocimientos que tengamos es imposible asumir que sabemos y controlamos todo respecto a las operaciones del negocio o del mercado. Nadie conoce mejor el manejo de los jardines que un jardinero y de la misma manera nadie cuida mejor la plata que un financiero, pero es el trabajo conjunto de todos el que puede generar un solo resultado casi perfecto.

En ese mar de líderes con diferentes conocimientos es cuando la política adquiere un valor necesario para todo joven profesional. A fin de cuentas tus resultados o los de tu proyecto son la sumatoria de esfuerzos individuales interconectados que requieren de un fuerte empuje motivacional logrado gracias a las buenas relaciones. En español: Para eso es que existe la política.

Sí, política. Decirle a la gente lo que quiere escuchar (o de la manera en que lo quiere escuchar), darle lo que pide (hasta donde sea correcto) para cumplir tus objetivos. Todos somos seres de relaciones, todos somos seres políticos. Desde compartirle un dulce al guarda de seguridad que te cuida el carro hasta morderte la lengua frente a alguien importante en tu trabajo para asegurar la convivencia en paz.

Hacer lo políticamente correcto no es renunciar a tu opinión, sino saber que no siempre se puede vivir en base a diferencias. Reconocer que hay que agachar la cabeza ocasionalmente cuando se necesita de otros y por sobre todo lograr la elocuencia requerida para transmitir un mensaje que cautive a los demás sin caer en la hipocresía.

Es una completa mentira decir que todas las personalidades son compatibles, y en lo personal les confieso que mi mayor dificultad para lograr un match con otra persona es cuando detecto faltas de humildad y síntomas notorios de superioridad o cinismo. Coincidirán en que son síntomas que no agradan a nadie, sin embargo es probable aparezcan por momentos o ciclos incluso en nuestra propia personalidad. El inconveniente está en cuando dejan de ser pasajeros y forman parte permanente de ella. Con esos personajes es con quienes más cuesta relacionarse. Pero un joven profesional lleno de ideas y energías para conquistar el mundo debe tener muy en claro un principio fundamental, y es que principalmente al inicio de tu carrera es más lo que podemos aprender que lo que podemos enseñar.

Ni la universidad ni la mente fresca te enseñan como funciona el negocio en que te desenvuelves en particular, mucho menos todas sus complejidades, para eso están aquellos que llevan años inmersos en ese mar de conocimientos. Cualquiera que sean sus virtudes o defectos en cuanto a su personalidad es más lo que podés ganar siendo políticamente correcto que agresivamente impositor. Es tu deber ser un game changer, solo recordá que en las relaciones de trabajo son más moscas las que se matan con miel 😉

Te comparto dos entradas mías relacionadas a este tema si querés meditarlo más y espero tus comentarios siempre en nuestras redes sociales o a mi correo personal antonio@permisoparafallar.com

Un K.O. de humildad: Todos podemos fallar
Más vale parecer tonto

Nos leemos en otra.

2 comentarios en “Lo políticamente correcto

  1. Es muy cierto lo que decís Antonio. Debemos de aprender a trabajar con todo tipo de personalidades. Me encantó esta frase: Es tu deber ser un game changer, solo recordá que en las relaciones de trabajo son más moscas las que se matan con miel.
    Tu muy bien 😉

  2. No solo los jovenes profesionales aprenden… los mas experimentados tambien aprenden de los jovenes… lo importante no es la edad, es tener la humildad de aprender…

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s