Coaching really matters


La experiencia y el conocimiento son algo que se adquiere a medida que acumulamos tiempo ejerciendo nuestro trabajo, por tanto es muy difícil encontrar estas virtudes en un joven profesional. No por eso significa que en las nuevas generaciones no se encuentre el talento y potencial necesario para revolucionar la manera actual de hacer las cosas. Esta entrada es para llamar la atención no tanto de aquellos que son jóvenes de cuerpo sino de los que lo son de espíritu. 

kat cole

Kat Cole, la CEO de Cinnabon -cadena de repostería con ingresos anuales por encima de los mil millones de dólares- inició trabajando como mesera en los restaurantes Hooters y fue aceptada en un programa intensivo de MBA sin haber terminado siquiera una carrera universitaria. Esta exitosísima y joven profesional atribuye sus logros a una combinación de actitud, suerte y buen coaching. 

Escuchar hablar a Cole sobre sus anteriores jefes, desde que inició en las bases de Hooters, hasta llegar a ser su VP y luego cruzar por la puerta grande a Cinnabon, no solo demuestra la gratitud que guarda hacia estas personas sino también la enorme suerte que corrió al trabajar de la mano con líderes orientados al desarrollo de su personal como estrategia para alcanzar mejores resultados.

Transmitir conocimientos es una tarea poco común fuera de los centros de estudio y menos cuando nuestras estructuras organizacionales se encuentran llenas de muchos jefes y pocos líderes. Siempre son estos primeros los que demuestran temor a enseñar a otros cómo hacer su trabajo creyendo que podrían estar entrenando a sus próximos reemplazos. Encontrar esa actitud es simple muestra de la poca competitividad del entorno y la falta de visión a futuro que implica preparar de a poco a un nuevo y futuro exitoso profesional.

La mejor universidad.

En repetidas ocasiones lo he señalado. La universidad no es más que la base lógica del conocimiento profesional, en ella se aprenden más experiencias que información para el resto de tu vida. Por lo tanto es iluso creer que un título acumula la experiencia total necesaria para manejarse como profesional. Y probablemente a un lector de más de 40 se le venga a la mente una infinidad de anécdotas que le recuerden cuánto más ha aprendido en su carrera laboral que aquello que le enseñaron durante la universidad (Si todavía lo recuerda).

Si bien no hay universidad perfecta, nuestro sistema local está muy lejos de ser eficiente y eso convierte a nuestros nuevos profesionales en jóvenes llenos de talento pero todavía con aspectos por refinar. Es el trabajo, o la vida misma, la mejor escuela que nos va enseñando todo lo necesario para triunfar. Así como en la vida aprendemos de los padres, profesores y abuelos pues también en el trabajo son nuestros superiores quienes nos transmiten conocimientos sin estar muy claros que lo hacen.

Relevo generacional.

Las personas no somos eternas, pero puede que las organizaciones sí – o al menos duren más que nosotros-. La Iglesia Católica es una institución que se remonta a más de 2,000 años de cimientos entre su largo proceso de organización formal luego de la muerte de Jesús hasta nuestros días. Por tanto tiempo y por muchas circunstancias, propias o ajenas que atentaron a favor o en contra, ha sido liderada por muchos hombres que probablemente con el favor de Dios o con mucha suerte han sabido preparar el camino para quienes les sucederían. He ahí la pieza clave de la continuidad de nuestras organizaciones.

Es un comportamiento egoísta sentir que el universo gira a nuestro alrededor y que somos los únicos con el privilegio de ocupar esa posición. Asegurar el bien común y principalmente de los grupos claves afines a nuestra gestión es prioridad antes que el confort nuestro. Tomarse el tiempo de invertir en preparar a otros para enfrentar retos mayores no es solo una muestra de liderazgo sino de optimización de los recursos y delegación de tareas. 

Además, es simple restauración del equilibrio de la vida. ¿No recibimos nosotros la tutoría de otros grandes profesionales durante nuestras carreras? ¿No guardamos gratitud hacia otros al igual que lo hace Kat Cole? Pues bien, si en algún momento de nuestras vidas recibimos esos favores de manera aleatoria, pues que mejor que devolverlos por igual.

¿Cómo detectar a un buen candidato a coaching? 

¿Cómo saber quiénes ameritan esa inversión y la pagarán con creces y no con deserción? Pues bueno, ahí no tengo la respuesta. Es cuestión de instinto y observación. Pero, ¿quién dijo que por ser un profesional consagrado y exitoso vos no tenés permiso para fallar?

 

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