¡Oh Jesús!


Primero, mis disculpas por estos casi dos meses de inactividad en el blog. La intención siempre ha sido compartir buenas experiencias con otros jóvenes profesionales y en ningún momento durante estas semanas he parado de vivir, así que siempre tuve el compromiso de escribir. Pero era muy difícil organizar ideas con tantas cosas pasando a mi alrededor. Puras cosas buenas gracias a Dios. La principal y la que más ha puesto mi mundo de cabeza (literalmente) ha sido la llegada de mi primer hijo.

Jesús Santiago es un pequeño campeón que decidió, desde el inicio de su gestación, dejarnos muy en claro que en mi vida y en la de mi esposa ya no mandamos ninguno de los dos. Por poco que mida de estatura o por muy frágil que parezca, ese pequeño nos ha hecho saber a unos cuántos días de su llegada que su personalidad ya viene de camino marcada y que no es él quien viene a adaptarse a nosotros sino nosotros a él.

Sin siquiera atreverme a comparar el desgaste físico y emocional que requiere de mí versus lo que demanda a su mamá, créanme cuando describo la experiencia de la paternidad como algo MARAVILLOSO pero en extremo AGOTADOR. Si bien este no es un blog sobre paternidad quiero compartirles lo que hasta ahora va de mi corta vida de papá y cómo ha repercutido tanto en lo personal como en lo profesional.

La mejor decisión que pude haber tomado, además de haberle escogido una excelente madre a mi hijo, fue desconectarme casi (…70%) por completo de mi trabajo durante 15 días para dedicarme de lleno a aprender esto de la paternidad. Y es que a pesar de la ayuda que hemos tenido, vivir las 24 horas del día para un recién nacido es creo uno de los trabajos más difíciles del mundo y después de experimentarlo me convenzo que es una obligación moral de todo hombre convertirse en un apoyo total al menos los primeros días de llegado el nuevo integrante al hogar.

Jesús Santiago

Más allá de presumirles que soy papá… (¡¡¡Soy Papá!!!)… Me ha sorprendido cómo una aventura tan cotidiana y normal para el resto de la humanidad afianza y a veces hasta crea nuevas habilidades de una manera tan rápida y radical:

– Trabajo en equipo: Para mi hijo han sobrado los brazos, pero los que ha tenido permanentes han sido los de su mamá y los míos. Y creo que por muchos proyectos que haya realizado en equipos nunca había experimentado uno con tanto compromiso por parte de los involucrados. Mi esposa y yo hemos aprendido, en curso intensivo, a organizar nuestros esfuerzos en función de una sola tarea: Que todo marche bien en nuestro hogar. Eso significa cualquier esfuerzo físico o emocional que nos ayude a que todo funcione bien para el niño y para nosotros. Y sí, aunque en algunas noches los dos hemos pecado de despertar al otro para que se encargue de Jesús, eso no es más que saber pedir ayuda a alguien que sabemos nos va a socorrer.

– Pedir auxilio: Además de lo poco o mucho que podamos apoyarnos entre nosotros o de lo mucho que otros también nos quieran apoyar, hemos tenido un objetivo en común y ha sido querer aprender a ser papás. Por muchos brazos expertos que le sobren a Jesús, más que pedirles lo carguen hemos decidido pedir que nos enseñen a hacerlo. Y en ese proceso de aprendizaje para el cual tuvimos 9 meses de preparación hemos acudido a todo tipo de fuentes y contenidos. Lo más gratificante ha sido recibir apoyo y cariño hasta de quienes menos nos imaginamos.

– Lectura de lenguaje corporal: Por si alguno no lo recuerda, los bebés todavía no pueden hablar. Su manera de expresar sus necesidades es el llanto y siendo tantas las cosas que ellos pueden requerir, un solo tipo de llanto no es de mucha ayuda para diferenciar sus peticiones. En esos casos se vuelve de mucha ayuda la aparición de un sexto sentido para comprender los gestos del cuerpo de un bebé. Que dicha sería tener esa habilidad en una mesa de poker.

– Trabajo bajo presión: Ja! Y es que a la hora del llanto todos trabajamos contra reloj. ¿Será hambre, cólicos, cambio de pañal… o ganas de mimos? Son muchas las opciones por probar hasta conseguir el cese del llanto. Mejor escuela que esta para aprender a trabajar bajo presión no puedo imaginar.

– Trabajar en horarios extendidos: Si alguien se ha quejado alguna vez por trabajar de lunes a viernes de 8 a 5 pues ¡es por que no sabe lo que es trabajar de lunes a domingo de 12 a 12! Y es que Jesús, aunque ha acogido muy bien su rutina y no es de mucho llorar es muy puntual cuando se trata de sus “meriendas” a mitad de la noche y a media madrugada. Y pues no es cosa de comer y de inmediato dormir…

– Creación de rutina: Tener un bebé te obliga a cumplir puntualmente con sus necesidades y además completar siempre todos los pendientes usuales. En resumen… Se triplican las obligaciones pero el día tiene las mismas 24 horas, así que solo queda aprender a organizarse mejor.

– Mejor toma de decisiones: Y es que desde que supimos que ya no éramos dos sino tres cambiaron radicalmente nuestras prioridades al momento de tomar decisiones… Y aquellos que han estado a nuestro alrededor han sido testigos de que si CAMBIARON.

No hay proyecto más demandante y complejo que esto de ser papás, pero con pocos gestos y sonrisas de ese pequeño campeón TODO se ha pagado con creces. Jesús sabe que sus papás tienen permiso para fallar.

La Familia

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