Hay que mantener el enfoque, por difícil que sea.


No soy un experto en crisis sociales, políticas o económicas… Mucho menos experto en paz mental, en realidad no soy experto en nada más que intentar y fallar. Para nadie es novedad los terribles eventos que han convertido a Nicaragua en una nueva realidad, hasta hace poco inconcebible y los cuales simplemente llevan a un escenario de incertidumbre en el que las decisiones a corto plazo se han convertido en la nueva regla del día y hay que tener la mente clara para sobrevivir.

Sin importar qué hacemos o dónde estamos, el hecho de ser nicaragüenses nos hace parte de los afectados tarde o temprano. Desde finales de diciembre del año pasado estoy fuera de Nicaragua cursando un programa de maestría, aun así fue inevitable que a mediados de abril casi toda mi atención se centrara en la información, real y falsa, que circulaba en redes sociales. La mezcla de sentimientos, pensamientos políticos y el simple hecho de ser humano me llevaron a un impase de enorme distracción de la cual es debatible su productividad. Es imposible no sentir emociones, frustración o temor dado el nuevo día a día, pero dejarse llevar por ello en su totalidad no creo resulte en algo positivo pues definitivamente nubla la visión de nuestras decisiones. Sé que no es lo mismo ver, que estar pero todos tenemos que intentarlo.

Si bien las decisiones que hoy se están tomando están orientadas a apagar fuegos a corto plazo, no significa que sean menos complejas de tomar, al contrario, requieren más claridad de pensamiento pues la afectación pudiera ser mayor. La distracción y el mar de emociones que nos rodean no tienen cabida en el proceso de toma de decisiones al que hoy muchos se ven frente a. Pensemos en la frialdad de la que muchas veces nos quejamos de los doctores… los reto a estar en una sala de emergencias -no en esas donde se ven a los doctores y enfermeras frente a sus teléfonos-. La claridad de pensamiento y la falta de distracciones en casos de vida o muerte hace la diferencia en el éxito o fracaso de las decisiones que el equipo médico toma sobre cada paciente. Ese mismo ejemplo aplica en este contexto.

Gritar

Aunque en mi caso, definitivamente no estoy en la línea de fuego tomando esas decisiones, mucho menos salvando vidas en una sala de emergencias si perdí el enfoque hace unas semanas y eso me pudo haber llevado a poner en riesgo algo mayor. Por darles una idea, la decisión que tomé el año pasado fue sumergirme en un campo de conocimientos completamente nuevo y distante de mi preparación académica previa. Resultó gustarme, pero no por ello significa que el crossover es fácil. De alguna manera ha sido como pasar del francés al mandarín, encontrándole el gusto a ambos. Por ello el tiempo y el enfoque que debo dedicarle a este proyecto es prioridad.

Como muchos otros, caí en la exaltación y la distracción lo cual me llevó a emitir opiniones en momentos en que definitivamente no aportaba valor a nadie. Más que eso, la pérdida de enfoque me descarriló un poco de lo principal. Y ahora que miro hacia atrás, invertí mi tiempo en llenarme de contenidos que no me aportaban valor y mucho menos estaba contribuyendo con una solución al problema. Sin ánimos de llevar mi historia a un drama, al final me pude encarrilar y culminar satisfactoriamente un trimestre más. Sobre todo, logré reconciliar mi mente para estar informado de lo que debo estar, sin perder la sensibilidad, y poder continuar con mis funciones.

Estar informado es bueno, se dice que la información es poder. No necesariamente significa que toda información o contenido agregue valor o conocimiento, a veces solo genera distracción. Dadas las emociones, me tomó como tonto… Y digo tonto porque he trabajado antes en compartimentos, tiempos asignados y momentos para cada cosa. También he escrito sobre la importancia de nunca tomar decisiones con la cabeza caliente. Pero bueno, me pasó. Lo importante es que de momento salí de ello. Y no hay gran solución más que reconsiderar todo aquello que agrega valor, consumir exceso de contenido en las redes y gritar mis sentimientos realmente no era algo que contribuyera.

En Noviembre de 2016, justo la semana de elecciones presidenciales en las que ganó Mr. Trump recuerdo me encontraba en Estados Unidos. Al día siguiente de las elecciones tomé un periódico y vi uno de los mejores anuncios que se han podido crear. Tomaba el contexto, las emociones y el sentido de avance del que la gente necesitaba llenarse luego del resultado. Además explotaba de gran manera el slogan de una conocida marca: “Keep Walking America“.

Mis comentarios van dirigidos hacia cualquiera que hoy tenga en frente duros y continuos procesos de tomas de decisiones. Lo comparto con mucha cercanía hacia todos sin ánimos de irrespetar la valentía los verdaderos nicaragüenses han demostrado estos días. Sigamos caminando, pero tratemos de no perder la cabeza en el camino que a algún lado vamos a llegar, pero confundidos no vamos a llegar lejos.

 

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